Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de marzo de 2017

CHÁVEZ A TRAVÉS DE SUS IDEAS: EL PODER

-¿Qué va a hacer ahora Comandante?
-Vamos al poder
-¿A Miraflores?
-No, yo no tengo nada que hacer ahí.
Voy a las catacumbas del pueblo.

Respuestas de Hugo Chávez a un periodista el 26 de Marzo de 1994.




Luego de dos años, hacia el final del primer trimestre de 1994, Hugo Chávez salió de la cárcel. La prensa estimulaba la idea de un candidato presidencial en carrera directa hacia Miraflores, mientras los articulistas fortalecían la imagen del teniente coronel, ahora libre, convertido en un aspirante a la silla presidencial. Pensaban que si había encabezado un alzamiento militar era porque su único interés consistía en “tomar el poder”. Pero aquel líder en consolidación ya había dejado muy claro, incluso antes, en las elecciones del año 1993, que no tenía sentido buscar el mando político del país sin realizar primero un proceso constituyente para refundar la nación. 

            Con eso en mente se dedicó de lleno a la construcción de un gran movimiento nacional, claro en sus objetivos, sólido en sus principios y con un proyecto político original. El tiempo que va desde la salida de prisión hasta el triunfo electoral el 6 de diciembre de 1998 corresponde a ese proceso de creación colectiva y fortalecimiento del liderazgo. Estaba claro que la toma del poder expresado en el gobierno era un despropósito si antes no se activaba el poder constituyente, que pertenece de manera intransferible al pueblo. En esos cinco años de recorridos por todo el país la premisa principal era que “cada uno de esos hombres y mujeres que nos están oyendo, cada uno de los venezolanos tiene un fragmento de ese poder.”

            Era necesario ensamblar cada una de las partes de ese poder que poseen los miembros del pueblo. El poder se activa con la organización a través de la cual se van uniendo esos fragmentos. En eso consiste la constitución del poder popular. Por eso era obligatorio ir a las catacumbas del pueblo para incorporar al proyecto, al movimiento nacional, a cada uno de aquellos que poniendo su parte podían activar el poder constituyente. De esa manera se activa el poder con el que se llega al poder. En 1997 Chávez expresaba lo expresaba de la siguiente manera:
           
El poder no se toma como un vaso de agua, el poder no se improvisa de la noche a la mañana; el poder, así como las montañas, así como los grandes bosques se van haciendo a mediano y a largo plazo. Nosotros en estos últimos años si algo hemos venido construyendo es un gran poder, un poder social, un poder moral, un poder efectivo para hacer realidad, en 1999, la activación del Poder Constituyente, ése es su nombre propio.

II

            Chávez comprendía la necesidad de tomar las instituciones, pero para que eso se realizara plenamente era imprescindible llegar ahí acompañado de ese gran movimiento nacional, de ese poder constituyente. Estamos ante una visión que no limita el poder a una sola de sus expresiones, sino que rompe con el antagonismo entre una concepción instrumental y una relacional. El poder tiene, al menos en la política, esas dos dimensiones, la fuerza que se activa a través de la organización popular y el uso de los instrumentos (instituciones) existentes con fines concretos ¿cuáles? Los que son determinados por el poder constituyente.

            De nada sirve “tomar” el espacio institucional del poder sin el respaldo legítimo y colectivo del pueblo activado, listo para la participación democrática; tampoco es funcional y eficiente un poder constituyente que no toma o entra en relación con las instituciones del poder constituido. Al mismo tiempo, para construir una fuerza política es necesario establecer vínculos con algunos llamados “poderes fácticos”, a esas alianzas Chávez las denominó “polinomio de poder”, donde el peso determinante para la orientación debe ser el poder popular.

            Ese “polinomio de poder” supone comprender cuáles son los factores con los que formar alianza en torno a un objetivo, que tiene que ir mucho más allá de alcanzar el gobierno, basándose en un proyecto a corto, mediano y largo plazo de transformaciones concretas. También hace referencia a una visión del poder político en construcción que no excluye establecer vínculos con partidos existentes, organizaciones e instituciones que de facto son un poder, siempre y cuando subordinen sus intereses o al menos los hagan confluir en el plan común.



            En ese proceso de construcción política es necesaria la “voluntad de poder”, término que es empleado por Chávez hacia el final de su vida, pero que ya ponía a funcionar en el período 1994-1998. Es importante hacer la diferenciación respecto a cualquier relación con la “ambición de poder”, que se utiliza para presentar a los líderes históricos de la izquierda como personajes obsesionados con la dominación. La voluntad de poder es la fuerza que mueve al pueblo y hace posible ensamblar cada uno de los fragmentos del poder que poseen. Con ella, la potencialidad del poder puede ser algo más que fuerza contenida.

Esa voluntad de poder debe tener como principio y fin la vida de la comunidad política. En el año 2011, influenciado por la lectura de Enrique Dussel, Chávez dirá que:

Poner en marcha el querer vivir es poner en marcha la voluntad de vivir, pero más allá está el poder verdaderamente. Cuando la gente tiene poder, cuando el pueblo tiene, hay que decirlo así, es porque puede poner las condiciones, puede disponer de los recursos necesarios para vivir cada día mejor.         
III

Una vez que se produce el triunfo electoral el 6 de diciembre de 1998 las dos dimensiones del poder van a encontrarse; el poder que se había activado a través de la organización política y el poder del gobierno. Es la fuerza del primero la que legitima la transformación del segundo, dando paso a todo el proceso constituyente. Desde ese momento, Chávez, ahora presidente de la República, va a generar un esfuerzo práctico y reflexivo para resolver, lo mejor que posible, las contradicciones que surgen a partir del encuentro entre esos dos espacios de ejercicio y constitución de relaciones de poder.


En el contexto de esos primeros años, el poder popular es pensado inicialmente como una fuerza fiscalizadora a través de la cual se ejerce la contraloría sobre el gobierno. Esta es la idea de la democracia participativa tradicional, donde la ciudadanía no toma decisiones directamente sino que interpela a quienes lo hacen, a través de mecanismos constitucionales. Sin embargo, el poder que se ha activado tiene una fuerza que rebasa esa concepción y su fuerza va a ser fundamental para el proceso de transformación, pasando a jugar un papel cada vez más vanguardista en el proceso.

El protagonismo de la organización popular en el fracaso del gobierno golpista en abril del año 2002 va a ser muy significativo para Chávez, quien ve la necesidad de no solo mantener esa fuerza, sino de crear espacios donde pueda expresarse con mayor impacto sobre la sociedad. El llamado a conformar los círculos bolivarianos va a ser un primer esfuerzo para mantener vivo el poder constituyente como contrapeso al poder constituido, ahora transformado a través del nuevo marco constitucional. A lo largo de los años se van desarrollando esos espacios, hasta alcanzar una primera expresión acabada en los consejos comunales.

La tensión entre los poderes no se va resolver reduciendo su comprensión a una de sus expresiones. En el pensamiento de Chávez el poder es tanto activación de la potencialidad latente del pueblo y su ejercicio en la configuración de nuevas relaciones, como una capacidad para realizar cosas, un instrumento que hace posible alcanzar objetivos por medio de un cuerpo de instituciones desde las cuales se da ese ejercicio instrumental. En el mensaje anual ante la Asamblea Nacional del año 2009 afirmará que:

El poder para nosotros es sólo un instrumento para hacer justicia y, además, un instrumento para redistribuirlo y cada día transferirle mayores cuotas de poder político, económico, al pueblo, a la mayoría, a la nación

Esta idea puede relacionarse con las visiones tradicionales según las cuales el poder reside solo en el gobierno y desde ahí se administra. Al respecto, lo primero que habría que decir es que Chávez no está libre de contradicciones, sin embargo apostamos a un enfoque que comprende ampliamente la relación entre los dos ámbitos del poder. Esos espacios no necesariamente están en el mismo nivel, la relación va transformándose y en revolución el poder popular pasa a ser el contenido que determina la acción que se realiza desde el gobierno. En términos de Chávez durante una entrevista concedida a José Vicente Rangel en el año 2012:

El poder es el pueblo, la mayor parte del pueblo venezolano me ha dado parte de su poder, porque el pueblo es el dueño del poder político, de ahí la tesis de Dussel: potencia y potestas. Yo soy sujeto de potestas, tengo potestades. Pero el poder, el sujeto del poder es el pueblo.

El poder que se activa desde el pueblo hace posible una toma coherente del poder constituido a través de la conformación de un movimiento hegemónico, es ese el poder que lleva a tomar el poder y no a que el poder te tome. Además, ese que reside en el pueblo debe ser la fuerza que mueve las transformaciones, pero a la vez, desde las instituciones se pueden transferir competencias y crear espacios donde se exprese la capacidad del pueblo no ya como potencia sino como ejercicio concreto. Es, podríamos decir, un movimiento dialéctico de creación de un nuevo poder y articulación de nuevas relaciones, para que lo que se redistribuya no sean los vicios del poder constituido sino la fuerza revolucionaria del poder constituyente.            

En esto consiste el reto principal. Se deben generar las estructuras para que la balanza de la relación esté a favor de los sectores del pueblo que participan en la toma de decisiones. Ahí continúa vigente la idea planteada por el candidato Chávez: el poder del pueblo necesita activarse a través de la organización, ella permite ensamblar las partes que le pertenecen a cada uno y que aisladas no son nada. La democracia participativa y protagónica necesita espacios para expresarse. En los espacios de participación política local no se ejerce el poder per se sino que se construye poder, se activa por medio de la participación política. Cabe plenamente la idea de que el poder no se tiene, en esos lugares, sino que se ejerce a través de su propia conformación. Chávez se referirá a ese reto de la siguiente manera:

 Formo parte de una especie de corriente de contrapoder, es decir, para no sólo debilitar, desmontar el entramado del poder, el poder clásico, el poder concentrado en unas minorías, el Estado burgués, decía hace cien años Lenin, y luego transformar ese entramado en un poder que se redistribuya en el del pueblo, la redistribución del poder. Creo que ése ha sido no sólo lema, razón, ¿cómo se dice?, leiv motiv, de mi vida desde hace unos 20 años, y sigue siéndolo, redistribuir el poder, pero un nuevo poder.

IV


Durante los últimos años de su vida, Chávez comprendió el vínculo existente entre el pueblo organizado y el ejercicio político desde las instituciones representativas, apelando a la idea del poder obediencial. Tomada de las lecturas que hiciera del libro de Enrique Dussel Política de la liberación. Volumen II, se encargó de llamar constantemente a un ejercicio obediencial del poder, que respondiera de manera directa a los llamados del pueblo y sirviera claramente a éste. Exigía a todos los candidatos y miembros del gobierno que debían “mandar obedeciendo” porque el ejemplo se da “gobernando obedeciendo”  y “es nuestro camino”. Sentenciaba finalmente que “el pueblo va a obligarlos a ello.”


Con ese espíritu, en el año 2012 se realizaron las últimas elecciones que ganó Hugo Chávez. Su campaña estuvo determinada por el llamado a la constitución de un liderazgo colectivo. Durante los 13 años de Revolución Bolivariana, las acciones para consumar el objetivo expresado en aquel gran reto generaron sus frutos. La propuesta de las comunas vino a sinterizar años de experiencias y reflexiones. Chávez apostó todo a la edificación de estos espacios, de construcción y activación del poder para su ejercicio, no como organismos donde se va a ejercer el poder sino donde se va a construir poder. De esa forma, se desarrolla plenamente la idea del poder popular, que ha sido una espina dorsal en las orientaciones para la transformación política, pasando del poder en potencia anterior a las elecciones de 1998 al poder en acción a través de la idea del Estado Comunal.

Finalmente, podemos concluir que su comprensión fue ampliándose desde unos principios básicos, hasta constituir una visión del poder en los dos sentidos expuestos. Su visión parte de la construcción hegemónica, a través de la activación, desde abajo, de la potencia contenida en el pueblo, entendiendo que solo la conformación de un gran movimiento anclado en la base, podía tomar el poder del Estado expresado en el gobierno. Apostó a ese poder como la fuerza que conduce la revolución y el sujeto protagónico de las transformaciones. Pero también entendió la necesidad de hacerse con los instrumentos del gobierno para apoyar, desde arriba, en la creación de espacios donde el poder del pueblo pudiera constituirse. Por supuesto eso devino en lo que llamó “la batalla entre el poder constituido del estado burgués y el poder popular constituyente que despertó del letargo.”. Una lucha no resuelta, pero que sigue convocando, desde la práctica, al trabajo reflexivo.

Es por eso que, hoy más que nunca, continúa vigente el llamado:

“Nos resta, siempre nos restará, profundizar en el alma colectiva y en la práctica cotidiana, con un propósito superior: la encarnación definitiva del poder popular, el despliegue de toda su fuerza liberadora, para darle sentido pleno y destino irreversible a la Revolución Bolivariana.” 

viernes, 9 de septiembre de 2016

Ahora sí me iría demasiado

Graffiti en la calle dedicado a Caracas Ciudad de Despedidas.
Caracas ¿Ciudad de Despedidas?

Sólo han pasado cuatro años desde el lanzamiento del trabajo de clases y testimonio personal llamado Caracas Ciudad de Despedidas. Es probable que cuando cumpla la década se realicen homenajes y retrospectivas. Sin duda, pertenece a los documentos para el estudio de la historia reciente. Bueno, está bien, tal vez exagero, pero el punto es que no ha quedado en el pasado. Tras convertirse en un video viral de internet, su título fue sustituido por la frase más memorable que hay en él: “me iría demasiado”.

Hoy, ya no causa tanta gracia, porque irse es un asunto muy serio. Mas allá de los usos y abusos mediáticos o politiqueros, la emigración es un problema cercano para todos. Dejó de ser el capricho de unos niños del "este del este". Cuando salió, la mayoría de las reacciones fueron negativas, sin importar las posiciones políticas. Ya nadie se toma el tema a la ligera, al contrario, aparecen personas que se identifican con aquellos testimonios, los que dicen “me voy demasiado”, “me fui demasiado” o “ahora sí me iría demasiado”.

viernes, 15 de abril de 2016

Superar la arrogancia para construir la política revolucionaria

El poder no se tiene, ni está localizado en una institución, el poder se activa. Para lograr esa activación es necesario que se sumen los fragmentos que cada uno posee pasivamente de ese poder, sea colectiva (en las pequeñas organizaciones) o individualmente. Esos fragmentos deben ser ensamblados a través de la articulación de todas las luchas, para constituir una subjetividad política hegemónica. Esta unidad de las luchas sólo es posible a partir de la solidaridad como principio práctico orientador.

Hoy en día, quienes quieren destruir el poder que ha sido activado gracias a la movilización histórica de los oprimidos y la construcción hegemónica de una agenda común, que han hecho posible las transformaciones logradas, inducen y alimentan una profunda crisis material, complementada por una descomposición ética. En esta circunstancia, donde los principios son dejados de lado para dar paso a una especie de nuevo darwinismo social, el tejido social se destruye aniquilando los lazos que lo constituyen.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¡Es la política, estúpido! Digo, Dieterich



Heinz Dieterich sabe muy bien cómo hacer el papel de apologista del desastre, hace dos días deleitó a la oposición venezolana y a otros colegas suyos con un artículo, donde finalmente pone fecha definitiva al proceso que desde hace unos años viene destinando al fracaso.

Aquel que  fuera “camarada” hace un tiempo, basa su pronóstico en "el fracaso de un modelo económico desarrollado por Chávez”, que no caracteriza suficientemente más allá de decir que no ha aplicado ni una sola medida socialista, ni del siglo XX ni del XXI, recordemos que él hace suyo el socialismo del siglo XXI que ya está escrito y del que tiene la receta.

jueves, 18 de abril de 2013

Normalizar el asesinato con objetivos políticos.



Desde el 14 de Abril hasta el día de hoy han sido asesinados 8 militantes de las fuerzas del chavismo, por el simple hecho de salir a defender sus espacios, a contrarrestar los ataques a sus instalaciones médicas y por expresar su opinión. Al menos esa es la cifra que ha sido reconocida oficialmente, pero se sabe de otros que no están en las listas y también han muerto en el contexto de violencia desatada.
Nosotros siendo gobierno hemos puesto los muertos, pero además hemos sido asediados, se ha sabido de varios casos donde las expresiones de odio se han hecho presente contra personas que expresan abiertamente su apoyo al presidente electo Nicolás Maduro; hostigamiento en las casas, han rayado las puertas con mensajes de odio, los mismos vecinos que tienen años conviviendo han rodeado residencias de personas.
Esta situación ha puesto a la luz la actitud silenciosa y complaciente de los adeptos de la oposición. La mayoría de los opositores de a pie con los que uno comparte han guardado silencio ante esas muertes, se han hecho la vista gorda, y un grupo grande ha optado por justificarlo, por responder con afirmaciones sobre la violencia producto de la delincuencia que se vive en el país, y otras razones que no vienen directamente al caso.
Esa respuesta por parte de los opositores es altamente peligrosa, porque es demostración de que hay una operación psicológica que ha calado, el asesinato de chavistas se justifica, cuando no abiertamente, con el silencio. Algunos han llegado a afirmar que es un producto de nuestro discurso, que es una venganza debido a una división generada por nosotros mismos.
Es grave esta justificación, no sólo porque la vida de cualquier ser humano tiene el mismo valor y ha de doler igual, sino porque ya gran parte del país está preparada mentalmente para ver con normalidad que esa situación suceda. Los enfrentamientos entre grupos en una situación de tensión, es relativamente normal y frecuente, ya lo hemos visto con anterioridad. Pero el asesinato sistemático de personas por el simple hecho de sostener una postura es algo absolutamente fuera de lo normal, la persecución y el hostigamiento selectivo por parte de grupos de un bando a individuos del otro cruza la fronteras hacia otra cosa.
Sin tener un conocimiento profundo de ciertos fenómenos en detalle, salta a la vista cómo el movimiento nacional socialista en Alemania procedió del mismo modo, generó todas las matrices de opinión para que el pueblo alemán viera con buenos ojos la persecución y genocidio de los judíos. En el Chile de Pinochet, se alzaron las banderas de la guerra contra el comunismo para justificar el asesinato de todos los que apoyaron a Allende. Son casos de cómo una sociedad fue complaciente con el asesinato político, cómo hizo la vista gorda la mayoría de los ciudadanos de un país, ante los horrores de la persecución y la desaparición de otros por el simple hecho de tener una postura “peligrosa”.
De esa forma se prepara a una parte de la sociedad para considerar que un sector es su enemigo, que una idea es un peligro para la paz, para la estabilidad. Del contrincante político se pasa al enemigo, por lo que debe ser eliminado para que el resto de la sociedad pueda mantener su paz y garantizar su futuro. Así se divide una sociedad entre quienes justifican y ejecutan abiertamente las persecuciones, y quienes con su silencio se hacen cómplices.
Nos encontramos aún en un contexto que debe ser visto políticamente, hay adversarios pero no enemigos, a los adversarios se les derrota por la vía de la política. Existen grupos que traspasan esa línea y habrá instrumentos para neutralizarlos, pero a aquellos que se les adversa hay formas de contraponérseles sin llegar a los términos de la muerte. En estos días la oposición se ha enfrentado con la policía, han tenido encuentros con grupos motorizados, pero no se ha vulnerado la vida de ninguno, de suceder habría de lamentarlo y exigir justicia.
Urge luchar contra esa normalización del asesinato, contra ese silencio, y advertir hacia dónde nos podríamos dirigir en un escenario planteado de ese modo. El campo estaría preparado para que (si se diera el caso), un gobierno persiga y asesine a otros, con la vista cómplice de la sociedad. Hago un llamado a los opositores para que reflexionen sobre esta situación.
Manuel Azuaje Reverón.

lunes, 3 de septiembre de 2012

El Batman de Christopher Nolan: Anarquía vs. Estatus Quo.



En su texto Los “Comics” y su ideología, vistos del revés, Ludovico Silva ofrece un conjunto de recursos que nos permiten proceder a develar el “mensaje oculto” a través del cual los medios de comunicación reproducen los elementos ideológicos del sistema capitalista. Desde éstos la sociedad capitalista en su etapa actual persigue asegurar su permanencia al menos durante el mayor tiempo posible. Siendo así, en los momentos que vivimos donde ya no tiene ninguna receptividad el discurso sobre las bondades del capitalismo y su capacidad de “desarrollar” a los pueblos (el american way of life), se recurre a nuevos contenidos discursivos, que el filósofo eslovenio Slavoj Žižek enmarca en el nuevo espíritu del capitalismo.
Las películas sobre Super Héroes tienen su público más numeroso en niños y jóvenes, quienes reciben una mayor influencia de los elementos ideológicos presentes, ya que como advierte Ludovico, en la infancia se forman “las capas conscientes e inconscientes del psiquismo”. Estas capas serán integradas como supuestos de las representaciones que las personas desarrollan de la sociedad. No es de extrañar que en momentos de crisis la ideología sea cada vez más explícita y políticamente conservadora, tras la urgencia por detener movimientos que parten del descontento con el sistema.

lunes, 23 de julio de 2012

La construcción de lo nuevo y el tiempo histórico. (I)



            En su rueda de prensa del día lunes 9 del corriente mes, el presidente demostró nuevamente su gran capacidad discursiva, enmarcada en el horizonte intelectual y formativo que lo acompaña. Se ha convertido en el principal promotor de la lectura a nivel nacional y regional, llegando hasta sin quererlo a ser un productor de Best-Seller, ya que al mencionar un texto la gente se moviliza de inmediato a buscarlo en las librerías, siendo frecuente escuchar en alguna de ellas a alguien preguntar por tal o cual libro que el presidente comentó recientemente.
            Una vez iniciada la ronda de preguntas, el tiempo que duró toda la alocución fue atravesado transversalmente por un tema; el carácter novedoso de la revolución bolivariana, no la innovación que produjo como irrupción histórica en su inicio sino la condición creativa detrás de cada transformación que se ha venido realizando y que se plantea a largo plazo como profundización de un proyecto.

lunes, 23 de abril de 2012

Corporalidad y subjetividad política.



El filósofo Enrique Dussel desde sus primeras obras hace una crítica al dualismo en el cual se enmarca la historia de la filosofía occidental. Para ello, analiza el humanismo de los pueblos semitas frente al humanismo helénico, reconstruye las diferencias fundamentales de ambas visiones, afirmando que frente al dualismo propio de la cultura griega los pueblos semitas poseían un monismo antrológico dentro del cual se forman sus cosmovisiones.
            Los pueblos cananeos y fenicios son influenciados por la visión unitaria del ser humano que poseen los pueblos egipcios, conformando un conjunto de sistemas de valores desde el cual se establecen los criterios para el tratamiento de la muerte y la trascendencia posterior a ésta. Instauran una visión desde la cual la carne y la esencia vital se articulan formando parte de una unidad viviente que es el ser humano. La diferencia con los griego se ha de notar especialmente en el procedimiento funerario, mientras que estos últimos dan toda una preponderancia al alma denotando al cuerpo como una cárcel y procediendo a quemarlo; los primeros tratan con sumo cuidado el cuerpo a través de métodos de embalsamamiento, buscando conservar el cuerpo esperando la resurrección, el cual es un mito egipcio.