Caracas, 19 de marzo de 2012
Para Julián Conrado.
El revolucionario se caracteriza por actuar desde un profundo amor hacia el pueblo. Esa sensibilidad social se refleja en su nivel más básico y emerge directamente hacia el otro ser humano que se presenta de inmediato en su necesidad.
Es decir que el acto de amor está presente en cada una de esas actitudes que se tienen con los otros. Una relación armónica, pero profundamente comprometida y solidaria con la emancipación de la humanidad toda, constituida por cada una de las personas con las que nos encontramos día a día.
Una reflexión de este tipo suele ser estimada por algunos como banal o sentimentalista, pero lo es en la medida en que es poco común ver personas así en nuestros días. Eso lleva a pensar que en la actualidad son pocos los verdaderos revolucionarios que nos encontramos, aquellos que todos los días actúan desde la solidaridad, los verdaderos camaradas.