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lunes, 2 de marzo de 2015

El Caracazo: Un acontecimiento con historia.


El 27 de febrero no es una fecha para celebrar, porque no se pueden festejar los miles de muertos que dejó a su paso la oleada represiva. Pero si es una fecha para recordar, no sólo una vez al año, sino mantenerla fresca en nuestra memoria colectiva. Hay que honrar a los caídos y ser conscientes de que este pueblo estalló un día para decirle no al neoliberalismo en el mismo instante que asomó sus garras en nuestro continente. 
 
El Caracazo es un acontecimiento, narrado y sentido como el inicio de una ruptura total con la historia de violencia contra el pueblo, el surgimiento de una nueva etapa de lucha en la cual aún nos encontramos inmersos. Pero se consolida como proceso histórico con otra fecha con la que está necesariamente entrelazado, el 4 de febrero de 1992. El alzamiento militar encabezado por el entonces Teniente Coronel Hugo Chávez es la principal consecuencia del estallido social del 89. Ambos sucesos son momentos de nuestra historia. 
 
El alzamiento militar venía planificándose desde antes de que la “vitrina dela democracia latinoamericana fuera quebarada” en 1989. La orden de reprimir al pueblo emitida por el gobierno de Pérez no sólo indigna al grupo de militares que cultivaba el ideal bolivariano, sino que acelera los planes que ya se habían ideado. De esta forma, el entrelazamiento entre ambos sucesos es clave, deben ser vistos junto para tener un panorama completo de la lucha reciente. 
 
La unión entre estos dos hechos históricos ubica al Caracazo en un horizonte de lucha más amplio, donde el pasado combativo de la izquierda venezolana se une al sentido del acontecimiento. Esto se debe a que el alzamiento militar guarda una vinculación directa con la historia de la guerrilla venezolana, no por el hecho de que el propio Chávez combatía guerrilleros recién graduado de la academia, sino porque este joven militar en formación recibe una importante influencia de militantes de izquierda, llegando a pertenecer clandestinamente a la dirección del PRV. Así, si el 4 de febrero está en la línea histórica de sucesos como el Porteñazo y el Carupanazo, el Caracazo se une a este tejido.

A su vez, el alzamiento militar impide que el 27 de febrero de 1989 quede reducido a una masacre, a un suceso trágico del cual sólo lamentarnos. El intento de golpe contra Pérez da sentido al desbordamiento popular, cuando la indignación generalizada de la sociedad y la larga descomposición de las cúpulas políticas y el Estado 4to republicano, deriva en el surgimiento de un nuevo liderazgo, nacido en el seno del pueblo verde olivo. Este liderazgo, que no se construye desde sí mismo, sino a través del pueblo que reconoce a uno de los suyos con el valor de asumir su responsabilidad, canaliza la fuerza del 89 y la dirige hacia la construcción de un proyecto. 
 
El Caracazo no es un evento aislado, tiene pasado y futuro, es la ruptura con la historia de la infamia, el gran grito que dijo basta. Se trata del nacimiento de una nueva etapa en la historia venezolana, pero que guarda importantes vínculos con las etapas anteriores, desde las cuales se comprende mucho mejor su dimensión, horizonte e importancia. Mirar hacia atrás y hacia adelante respecto al 27 de febrero de 1989, nos hace reconocer nuestro papel como hijos de una historia y también parientes de otros eventos, que parieron a sus hijos, muchos de los cuales hoy nos acompañan.

Manuel Azuaje Reverón.

lunes, 2 de junio de 2014

Magnicidio, Banalización e Impunidad.


El pasado miércoles 28 de Abril el Alto Mando Político de la Revolución Bolivariana hizo pública una denuncia sobre planes de magnicidio contra el Presidente de la República Nicolás Maduro, el Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello y otros dirigentes del gobierno. Jorge Rodríguez, en el papel de vocero, presentó diversas pruebas de estos planes, entre las cuales se incluyeron un conjunto de correos electrónicos compartidos entre María Corina Machado, Henrique Salas Römer, Diego Arria, Gustavo Tarre y Pedro Burelli. En la correspondencia electrónica se hace mención a la desaparición física de Nicolás Maduro, la necesidad de continuar de acciones de calle que estimulen la ingobernabilidad, así como a la aprobación de los planes por parte de Kevin Whitaker, nombrado recientemente como embajador de Estados Unidos en Colombia.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Notas sobre una crisis inducida.

Terrorismo contra el pueblo venezolano

          

 

Lo primero que es necesario establecer es que la situación de violencia actual en Venezuela no se trata de una protesta espontánea producto de una situación insostenible. Pese a que algunas protestas pacíficas (marchas y cacerolazos) han tenido como consigna una crítica a la inseguridad y el desabastecimiento, la violencia en la que nos hemos visto envueltos está lejos de ser resultado de una pacífica manifestación popular.

Uno de los elementos que muestran este hecho es el discurso de los líderes más abiertamente radicales de la oposición en los días previos a los sucesos de febrero. Desde el mes de enero, con la inesperada derrota de la MUD, que solo mantuvo 23% de las alcaldías del país, Leopoldo López establece una agenda de calle para combatir al gobierno nacional donde afirma “Queremos lanzar un llamado a los venezolanos […] a que nos alcemos”, convocando directamente a la movilización de calle con el objetivo de lograr “la salida” de Nicolás Maduro, es decir, una vía no contemplada en la constitución nacional. De igual manera, el 23 de enero María Corina Machado, López y otros miembros de la oposición terminan haciendo un llamado a la protesta callejera a partir del 2 de febrero, protestas que tendrán como protagonista al partido Voluntad Popular.

viernes, 13 de abril de 2012

¿Por qué todo 11 tiene su 13? Los movimientos populares revolucionarios. El 12 y 13 de abril de 2002.

¿Por qué todo 11 tiene su 13?
Los movimientos populares revolucionarios.
El 12 y 13 de abril de 2002.

En contraste fundamental con las acciones llevadas a cabo por la oposición, mientras éstos planificaban el asesinato masivo de venezolanos con el objetivo de desestabilizar en el marco de un golpe de Estado; Hugo Chávez decidió ir preso, ser arrestado antes de resistir, como podía hacerlo, para no producir más muertes. Es decir, mientras la oposición optaba por la muerte, el presidente Chávez resguarda la vida del pueblo por encima de la suya propia.

Toca analizar el proceso posterior a esos actos aciagos del 11 de abril. Porque todo 11 tiene su 13, ante los planes de la derecha que resultó abiertamente fascista, el pueblo desde tempranas horas del 12 salió a las calles masivamente a defender sus derechos, a defender los intereses de clase que ahora venían siendo cada vez más representados.

            Este fenómeno es único a nivel mundial, que un golpe de Estado perpetrado por la oligarquía, los medios y sectores de la cúpula militar sea revertido por las masas populares, los cuales con su presión hicieron entender al resto del mando militar que sin el pueblo no hay poder posible.

            Abundan las imágenes de un pueblo, que por encima de cualquier manipulación mediática se dio cuenta conscientemente de cuáles eran sus intereses y de que los debían defender costara lo que costara. Pero además, mientras la oposición derogaba una constitución aprobada por vía electoral, el ciudadano de los sectores más empobrecidos salía a las calles con esa misma constitución en sus manos a defender un sistema democrático que recién se había dado a sí mismo.

            Resultó la máxima expresión de un cambio fundamental en la historia de Venezuela.  De un país con un sistema caduco, que no generaba la confianza de nadie, especialmente de los sectores sociales más empobrecidos, se pasó a tener un pueblo capaz de organizarse rápidamente en respuesta a una agresión directa, pudiendo identificar quién era su enemigo político y de clase. Vale acotar, organizarse desde sus propia capacidad orgánica para luchar, sin liderazgo inmediato, sino con la voluntad de algunos que codo a codo con la gente apostaron por la protesta y la movilización.

            Se produjo entonces un contraste explícito en la sociedad venezolana, por un lado una oposición abiertamente conformada por la oligarquía y sus aliados, que llega a planificar el asesinato en masa de los ciudadanos, desde aquellos que se les oponen hasta sus propios seguidores; por el otro un presidente que pone su vida por la de la gente, que apuesta a la paz frente a la muerte, junto a él un pueblo cada vez más consciente y organizado en defensa de sus intereses y el sistema participativo y protagónico.

            Es necesario recordar siempre de lo que esta oposición (donde siguen estando los mismos rostros) puede hacer para conquistar el poder y defender sus espacios. Pero también  ellos deben saber y recordar que el pueblo estará preparado para defenderse ante cualquier agresión, ahora más que nunca.

Manuel Azuaje Reverón.

¿Por qué todo 11 tiene su 13? La oligarquía y la defensa de sus intereses.


¿Por qué todo 11 tiene su 13?
La oligarquía y la defensa de sus intereses.
El 11 de abril de 2002.
            Es pertinente analizar de los sucesos que acontecieron entre el 11 y el 13 de abril de 2002. No sólo por conmemorarse diez años de éstos, sino porque en un año electoral toca visualizar cuál fue el espíritu de la oposición venezolana, cuyos rostros siguen siendo en su mayoría los mismos aunque hoy se presenten con un discurso y con actitudes defensoras de la democracia, pero que se cae cuando revisamos estos fenómenos históricos.

            El día 11 así como los inmediatamente anteriores dejaron descubierto el rostro y la capacidad que tenían esos grupos opositores para hacer lo necesario a fin de detener un proceso de transformaciones y particularmente desaparecer la figura de su líder Hugo Chávez.