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martes, 27 de agosto de 2013

¿Dónde se hace la crítica?



Últimamente hemos visto un crecimiento de la crítica hacia la forma como se está llevando a cabo el proceso político en nuestro país y que ahora lidera Nicolás Maduro. Esta crítica suele hacerse con distintos tipos de intensidad, desde consideraciones suaves respecto a aquello que se observa va mal y debe ser corregido, hasta los que con agresividad señalan y sostienen que ya prácticamente el legado de Chávez está siendo traicionado.

De nuevo urge pensar varios temas sobre el papel de la crítica y dónde se hace. Para que eso sea posible es necesario superar las limitaciones que impiden el diálogo y debate, no podemos acusar a todo aquel que no comparte nuestra visión de encontrarse en las antípodas de la misma. En este caso se trata de la posición desde la cual o consideras que todo debe ser criticado en cualquier momento, o eres una persona pasiva que no critica nada y criminaliza la crítica.
¿Cuál es la función de la crítica? El papel principal que cumple es señalar aquello con lo que no se está de acuerdo, marcar distancia frente a una situación. Pero en la circunstancia revolucionaria, suponemos que debe servir para que podamos identificar aquellas cosas que se están haciendo mal, para rectificar y profundizar. Es decir, tiene como función permitir que el avance de los procesos.

jueves, 8 de agosto de 2013

Las elecciones del 8 de diciembre y el discurso del cambio.



Se aproxima un nuevo proceso electoral en el que serán elegidos 337 alcaldes y 2455 concejales. Hay quienes consideran que estas elecciones no son tan importantes, resultando en un proceso de menor relevancia. Al contrario, el proceso electoral que se avecina es clave en términos estratégicos, hecho demostrado entre otros casos, por la centralidad que tiene en el discurso opositor.

La mesa de la unidad ha planteado casi todos sus candidatos. En algunos casos como el de la alcaldía de Caracas el consenso se ha roto, además de la posición del MAS que va con su tarjeta propia. En el discurso con motivo del apoyo instantáneo al diputado Richard Mardo, Capriles ha hecho hincapié en estas elecciones, no sólo porque la oposición sabe que es esencial mantener ciertos espacios, sino que necesitan que los números totales a nivel nacional los muestren en ventaja.

La oposición sabe que obtendrá una cantidad menor de alcaldías que las fuerzas aliadas del Gran Polo Patriótico, pero también sabe que su fuerte está en las capitales de Estado, donde se concentra mayor población y hay un ejercicio estratégico del poder, así como un cuantioso manejo presupuestario. Por lo tanto, apuestan a mantener las capitales de Estado que ya tienen y obtener algunas más.

martes, 30 de julio de 2013

Ni tan calvo ni con dos pelucas. Maniqueísmo discursivo en Venezuela.



Vivimos en la actualidad una situación de extemismos discursivos, que no siempre implican una práctica de ese tipo. No se trata de polarización en el sentido como lo ve la oposición tan escandalizada.

El maniqueísmo supone posturas inamovibles desde las cuales cualquier otra queda invalidada. Acá se trata de la obligación de asumir una postura extrema respecto a un tema en discusión, olvidando siempre la dialéctica de los procesos.

Esta situación con frecuencia no se traduce en una práctica radical, sino que tiene su escenario en el ámbito discursivo. Se observa con frecuencia em las redes sociales, pero también en los espacios de encuentro donde se plantea la discusión.

Asumir de manera inamovible una posición extrema en un marco polarizado supone la facilidad de no tener que pensar mucho. Funciona tal como los esquemas de aprendizaje, se simplifica la complejidad de las situaciones.

De ese modo, estos discursos suelen simplificar en extremo la realidad. Expondré un par de casos que aparecen con mucha frecuencia:

Se está generando actualmente un discurso anti intelectual con diversos niveles de intensidad. Va desde los que consideran que los libros por sí solos no representan soluciones, que no deben ser considerados esquemas, ni pensados como modelos, hasta los más radicales que afirman permanentemente la invalidez de cualquier teoría, en algunas ocasiones incluso que no se debe leer, que la teoría daña cierta “pureza auténtica que hay en los sectores populares”.

jueves, 30 de mayo de 2013

¿Chisme tumba gestión?




La dinámica de los días posteriores a las elecciones estuvo marcada por el conflicto provocado por la oposición, el desconocimiento de los resultados, la violencia, y el asesinato de militantes del chavismo. Eso significó que en el inicio, el gobierno constitucional de Maduro se mantuviera en una actitud de respuesta a la agenda establecida por la derecha.
De ese modo, la agenda nacional resultó implantada por la práctica y discurso de la oposición. Esta situación fue denunciada por muchos sectores internos de la revolución, ya que la oposición ocupó un espacio que no le pertenece, habiendo tenido que bailar al ritmo de Chávez durante todo su gobierno. Lograr mantener esa dinámica que establecía Chávez es estratégicamente fundamental.
Pepe Mujica nos advertía recientemente que hay que dejar de prestar tanta atención a las polémicas discursivas y concentrarse en trabajar con fuerza en la gestión. Esa clave parece haber sido tomada en cuenta por el presidente Maduro, que luego de combatir la inestabilidad política durante dos semanas, logra a través del lanzamiento  del gobierno de calle poner en el centro nacional el tema de la eficiencia y la práctica de gobierno.
El gobierno de calle como nueva forma revolucionaria de gestión arranca siendo invisibilizado por toda la prensa y televisión privada, pero logra con el tiempo y el trabajo desgastar la política comunicacional opositora. Empiezan Maduro y el ejecutivo a marcar la pauta nacional, porque inciden directamente en la vida cotidiana al trasladar el gabinete a lo local.
Finalmente, el lanzamiento del plan patria segura termina de lograr que el gobierno revolucionario retome su papel, empieza Maduro a establecer el ritmo de la política nacional, lo cual significa que se pone en jaque a la oposición, especialmente a un Capriles ignorado. Se alcanza cierta sensación colectiva de estabilidad, que no significa la desaparición de todos los problemas, pero la tensión acumulada luego de las elecciones se disipa. Basta ver el manejo del tema del acaparamiento y la escasez.
La oposición desesperada se juega una carta, sabiendo que a los venezolanos nos encantan dos cosas, las teorías de conspiración y los dramas noveleros. Decide montar un show que consiste en sacar un audio en el que supuestamente Mario Silva “destapa” la corrupción interna en el alto gobierno. Hay que pensar y preguntarse por el momento en el que esto se hace, además de la forma como se hizo.
La oposición busca retomar esa posición desde la cual determina las matrices de opinión y los temas que se discuten, además de mantener una situación de angustia en la población, esto lo hace partiendo del conocimiento de “la psicología de las masas”. Prepara un escándalo, un gran chisme que pone a las personas a girar en torno a la especulación sobre el tema. Hay que ver cómo comunicacionalmente pretendían capitalizar la jugada, así como los otros pasos en el plan macro de desestabilización.
Lo fundamental es que nosotros sepamos estratégicamente los modos de consolidar la hegemonía política y comunicacional, tal como la tenía Chávez, lo cual pasaría por pensar la manera en que se responde a la situación. Se trata de no retroceder y no permitir que planes a largo plazo se lleven a cabo. Hay que impedir que el chisme tumbe la gestión.
Si fue la gestión, el trabajo del gobierno desplegado en la calle, lo que puso en jaque a la derecha, toca seguir avanzando en ese sentido, consolidar el gobierno de calle y seguir de cerca los logros en materia de seguridad. Esto pasa por dos dimensiones, una macro de la política estatal y uno micro pero fundamental; la forma como cada uno de nosotros asumimos a nivel práctico y discursivo los retos de la construcción socialista.
Por lo pronto, no debemos dejar que la derecha trabaje desde nuestros espacios, no debemos seguirle el juego. Porque tenemos mucho trabajo por delante para permitir que el chisme empañe los avances.
Manuel Azuaje Reverón.

jueves, 18 de abril de 2013

Normalizar el asesinato con objetivos políticos.



Desde el 14 de Abril hasta el día de hoy han sido asesinados 8 militantes de las fuerzas del chavismo, por el simple hecho de salir a defender sus espacios, a contrarrestar los ataques a sus instalaciones médicas y por expresar su opinión. Al menos esa es la cifra que ha sido reconocida oficialmente, pero se sabe de otros que no están en las listas y también han muerto en el contexto de violencia desatada.
Nosotros siendo gobierno hemos puesto los muertos, pero además hemos sido asediados, se ha sabido de varios casos donde las expresiones de odio se han hecho presente contra personas que expresan abiertamente su apoyo al presidente electo Nicolás Maduro; hostigamiento en las casas, han rayado las puertas con mensajes de odio, los mismos vecinos que tienen años conviviendo han rodeado residencias de personas.
Esta situación ha puesto a la luz la actitud silenciosa y complaciente de los adeptos de la oposición. La mayoría de los opositores de a pie con los que uno comparte han guardado silencio ante esas muertes, se han hecho la vista gorda, y un grupo grande ha optado por justificarlo, por responder con afirmaciones sobre la violencia producto de la delincuencia que se vive en el país, y otras razones que no vienen directamente al caso.
Esa respuesta por parte de los opositores es altamente peligrosa, porque es demostración de que hay una operación psicológica que ha calado, el asesinato de chavistas se justifica, cuando no abiertamente, con el silencio. Algunos han llegado a afirmar que es un producto de nuestro discurso, que es una venganza debido a una división generada por nosotros mismos.
Es grave esta justificación, no sólo porque la vida de cualquier ser humano tiene el mismo valor y ha de doler igual, sino porque ya gran parte del país está preparada mentalmente para ver con normalidad que esa situación suceda. Los enfrentamientos entre grupos en una situación de tensión, es relativamente normal y frecuente, ya lo hemos visto con anterioridad. Pero el asesinato sistemático de personas por el simple hecho de sostener una postura es algo absolutamente fuera de lo normal, la persecución y el hostigamiento selectivo por parte de grupos de un bando a individuos del otro cruza la fronteras hacia otra cosa.
Sin tener un conocimiento profundo de ciertos fenómenos en detalle, salta a la vista cómo el movimiento nacional socialista en Alemania procedió del mismo modo, generó todas las matrices de opinión para que el pueblo alemán viera con buenos ojos la persecución y genocidio de los judíos. En el Chile de Pinochet, se alzaron las banderas de la guerra contra el comunismo para justificar el asesinato de todos los que apoyaron a Allende. Son casos de cómo una sociedad fue complaciente con el asesinato político, cómo hizo la vista gorda la mayoría de los ciudadanos de un país, ante los horrores de la persecución y la desaparición de otros por el simple hecho de tener una postura “peligrosa”.
De esa forma se prepara a una parte de la sociedad para considerar que un sector es su enemigo, que una idea es un peligro para la paz, para la estabilidad. Del contrincante político se pasa al enemigo, por lo que debe ser eliminado para que el resto de la sociedad pueda mantener su paz y garantizar su futuro. Así se divide una sociedad entre quienes justifican y ejecutan abiertamente las persecuciones, y quienes con su silencio se hacen cómplices.
Nos encontramos aún en un contexto que debe ser visto políticamente, hay adversarios pero no enemigos, a los adversarios se les derrota por la vía de la política. Existen grupos que traspasan esa línea y habrá instrumentos para neutralizarlos, pero a aquellos que se les adversa hay formas de contraponérseles sin llegar a los términos de la muerte. En estos días la oposición se ha enfrentado con la policía, han tenido encuentros con grupos motorizados, pero no se ha vulnerado la vida de ninguno, de suceder habría de lamentarlo y exigir justicia.
Urge luchar contra esa normalización del asesinato, contra ese silencio, y advertir hacia dónde nos podríamos dirigir en un escenario planteado de ese modo. El campo estaría preparado para que (si se diera el caso), un gobierno persiga y asesine a otros, con la vista cómplice de la sociedad. Hago un llamado a los opositores para que reflexionen sobre esta situación.
Manuel Azuaje Reverón.

sábado, 6 de abril de 2013

Llorar y no sentirse solo. (Homenaje a los camaradas, a los hermanos).


           Se realizó el concierto en homenaje al comandante Hugo Chávez, y ahí nos fuimos, movilizados todos juntos, los camaradas, la juventud en la calle para escuchar al pacto, a Dame pa’ Matala y especialmente a Ska-p, quienes no venían desde hace mucho tiempo y  los esperábamos con ansias.
Veníamos de los puntos de campaña, ataviados con las camisas rojas, las gorras, o las cachuchas con la estrella roja, congregados para escuchar un homenaje sentido, un canto del amor y un grito rebelde de lucha. Todos juntos inundando una plaza recuperada en revolución, un espacio en el que nos reunimos aquel 5 de julio de 2011 para escuchar a la orquesta sinfónica Simón Bolívar.
Sonaron las bandas venezolanas y llegó Ska-p, preparado a todo voltio para romper con la apatía, para traernos un canto de rebelión, de coraje y lucha, desde la España acosada por la crisis del capitalismo. Sonaron las canciones y nos juntamos todos, puño en alto a cantar con toda la fuerza, “somos obreros la clase preferente”, “a la mierda reaccionarios me la suda todo lo que puedas cantar”, y así muchas letras del combate.
El concierto parece terminar, pero falta una canción, y entre los gritos se escucha el clamor, “El Libertador” “El Libertador”, la multitud pide una canción, por la que muchos fueron, la que todos esperaban con ansias. Reventó así “¡Adelante Comandante, grita fuerte con rotundidad, cuando el pueblo se sabe organizar es un pueblo sabio y libre!”.
Fue entonces, cuando como hermanos, como camaradas que lloran al mismo padre, nos abrazamos todos y cantamos, cantamos desde el alma. Y lloramos desde el corazón, desde lo profundo de nosotros, todos juntos, todos unidos por el gran sentimiento que significa el amor compartido. El dolor de miles retumbó en la plaza Diego Ibarra la noche del 6 de Abril.
Supimos así, lo que significa llorar y no sentirse solo, llorar de amor abrazado de los hermanos, voltear y mirar un rostro de donde fluyen lágrimas por la misma razón por la que brotan las tuyas. Esa clase de unidad, de hermandad profunda pocas veces se habrá de conseguir, sellando en dolor, dolor de amor mayor, una camaradería para toda la vida, el abrazo de saber que lloras pero no estás solo.
Ha sido así desde el 5 de Marzo, hemos llorado todos juntos, comprendiendo que ha empezado a fluir por nuestras venas un compromiso que nos une, que nos llama a luchar para honrar a quien lloramos. Nadie quería estar solo en casa, porque al salir sabía que tenía hermanos repartidos por todas las calles, que somos millones y estamos de pie, que nada nos detiene, el corazón roto se fortalece cuando esas millones de manos lo abrazan.
En este breve homenaje pido a mi conciencia y a la historia que me permita llegar a viejo con la misma bandera, la misma fuerza y los mismos hermanos, los camaradas para siempre, alzando juntos los puños, en un abrazo eterno.

Manuel Azuaje Reverón.


lunes, 1 de abril de 2013

De sumas, restas y otras arrogancias.



            En la política revolucionaria nunca se justifica la utilización de métodos de la derecha, las armas melladas del capitalismo. Bien, pero como revolucionarios debemos partir siempre desde lo concreto, desde una realidad conflictiva, la de la lucha de clases, la del enfrentamiento entre los intereses de los pobres y los que los quieren dominar.
            La vía a la transformación en nuestro país se ha asumido desde un carácter democrático, por las elecciones, desde un comienzo, y mientras la derecha en bloque ha utilizado todas las herramientas perversas para triunfar, el movimiento popular liderado por Chávez ha defendido ese carácter democrático y democratizador por demás.