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martes, 7 de febrero de 2017

Chávez a través de sus ideas: El pensamiento crítico.


El impacto del paso de Hugo Chávez por este tiempo aún no ha sido calculado. Sin embargo, no dejó nada intacto. Cerca de cumplirse cuatro años de su partida, las repercusiones de las transformaciones y los cambios recientes producen un estado general de expectativa. Pero no hay tiempo que perder, es necesario continuar con su lucha y las posibilidades que ésta abrió. Debemos volver sobre sus pasos para comprender quién fue y qué somos después de él. Una de las tareas pendientes corresponde al estudio de sus ideas, sumar esfuerzos en ese sentido es el objetivo se propone este espacio, aspirando a la discusión y al intercambio necesarios.

Las ideas de Chávez fueron determinadas por acciones y ese es nuestro punto de partida. El 4 de febrero de 1992 se dio a conocer gracias a un acto radical y arriesgado, que consolidó con aquellas palabras dirigidas a todo el país. Con un “por ahora”, selló para siempre aquella rebelión, y prendió el motor de la historia. Esa relación entre acción y discurso será definitiva en su manera de presentar y articular las ideas. Por eso, iniciamos este proyecto analizando el  discurso en la I edición del Premio Libertador al Pensamiento Crítico[1] y la concepción de éste que ahí desarrolla. Aquel premio fue creado por el gobierno bolivariano en el año 2005, con la intención de promover lo mejor del desarrollo teórico comprometido con la emancipación de los pueblos. A mediados del año siguiente se llevó a cabo el acto de entrega.  

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Qué evidencia Tves?



  
      Desde comienzos de este año la presidencia del la Televisora Venezolana Social pasó a Winston Vallenilla, el presentador de televisión que en algún momento fuera el mejor pagado del país y que venía de ser candidato a la alcaldía del municipio Baruta por el PSUV. El Presidente Nicolás Maduro lo designó con la tarea de “transformar Tves en una televisora de calidad humana con público”. A lo largo del año hemos visto materializarse la nueva programación, cuyo fuerte es el programa matutino “Tves en la mañana”.

lunes, 23 de junio de 2014

Ser de izquierda hoy.


La incoherencia de la izquierda nominal.


Hay momentos en los que no está del todo claro qué significa “ser de izquierda”. Si buscamos un decálogo definitivo que nos permita establecer con claridad qué define a la izquierda y qué la diferencia de la derecha, encontramos caracterizaciones de distintos tipos, la mayoría de las veces relacionadas a la izquierda en plural, como bloque político localizado en una coyuntura determinada. Pero parece fundamental contar con un horizonte mínimo de lo que caracteriza a un izquierdista, lo que define que alguien sea de izquierda.

martes, 30 de julio de 2013

Ni tan calvo ni con dos pelucas. Maniqueísmo discursivo en Venezuela.



Vivimos en la actualidad una situación de extemismos discursivos, que no siempre implican una práctica de ese tipo. No se trata de polarización en el sentido como lo ve la oposición tan escandalizada.

El maniqueísmo supone posturas inamovibles desde las cuales cualquier otra queda invalidada. Acá se trata de la obligación de asumir una postura extrema respecto a un tema en discusión, olvidando siempre la dialéctica de los procesos.

Esta situación con frecuencia no se traduce en una práctica radical, sino que tiene su escenario en el ámbito discursivo. Se observa con frecuencia em las redes sociales, pero también en los espacios de encuentro donde se plantea la discusión.

Asumir de manera inamovible una posición extrema en un marco polarizado supone la facilidad de no tener que pensar mucho. Funciona tal como los esquemas de aprendizaje, se simplifica la complejidad de las situaciones.

De ese modo, estos discursos suelen simplificar en extremo la realidad. Expondré un par de casos que aparecen con mucha frecuencia:

Se está generando actualmente un discurso anti intelectual con diversos niveles de intensidad. Va desde los que consideran que los libros por sí solos no representan soluciones, que no deben ser considerados esquemas, ni pensados como modelos, hasta los más radicales que afirman permanentemente la invalidez de cualquier teoría, en algunas ocasiones incluso que no se debe leer, que la teoría daña cierta “pureza auténtica que hay en los sectores populares”.

martes, 18 de septiembre de 2012

Cuando la apariencia y la opulencia son la verdad.


“Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”.
           
Si no fuera porque conocemos lo vanidosa que es nuestra sociedad actual, resultarían absurdas y risibles algunas de las historias que reseñaré a continuación. Edward Davenport fue encarcelado el año pasado acusado de fraude y luego sentenciado a siete años de cárcel, hoy en día se encuentra convicto. Pero la historia de este personaje resulta por demás simpática, de seguro forma parte de un tema que no es tocado por la alta sociedad y nobleza inglesa. “Lord Davenport” logró estafar 600 millones de euros simplemente utilizando su inteligencia y su comprensión del modo como funcionan las relaciones en la sociedad actual; creó un personaje con un pasado brillante y un linaje que le confería sangre noble, fortalecido por su capacidad para fingir ser un multimillonario, “el caballero más fino de Londres”.
Entre los picarescos detalles de su vida, nos encontramos con que su casa en la capital inglesa se encuentra valorada por 34 millones de euros, pero resulta que según el propio Davenport fue adquirida por 50.000 libras al gobierno de Sierra Leona mientras allá se vivía una situación de guerra civil. La casa era usada para realizar fiestas y eventos para la “high society” londinense, lo que le permitía al “Lord” recibir y conocer a celebridades así como políticos y miembros de la realeza, llegó incluso a ser escenario de la película “The King’s Speech”. El hombre se introdujo a tal punto en la élite británica que formó amistad con los príncipes Guillermo y Enrique de Inglaterra, era visitado con frecuencia por el secretario de gobierno Kenneth Clarke y si buscan en internet encontrarán sus fotografías con Paris Hilton, Al Pascino, Mick Jagger, Victoria Beckham, 50 Cent y Jean Claude Van Damme, entre otros muchos.
Este carismático pero para nada rico personaje, hijo de un restaurador de clase media londinense, lo único que tuvo que hacer fue comprender que por más que se diga que las apariencias engañan, son pocos los que se lo toman en serio. Consiguió a través de varias triquiñuelas una suma suficiente de dinero para fingir ser un verdadero multimillonario y cuando ya tenía todos los elementos para su actuación inició sus actividades, creó una falsa compañía en 2005 a través de la cual obtuvo cerca de 600 millones de euros que hoy en día no se sabe donde están. Nadie iba a dudar que tan fino caballero fuera realmente un simple estafador, inteligente y burlón, que le vio la cara de pendejos a todos dueños de Inglaterra. Así, llevó a la quiebra a varios de los que cayeron en su red.
A mediados del año pasado sucedió otro hecho curioso. En España un grupo de ladrones intentó hacerse con 8,4 millones de euros en joyería que iba a ser expuesta en aquel país. Los jóvenes lo que hicieron fue montar toda una fachada según la cual un muy rico Jeque estaba interesado en la compra de las prenda que obsequiaría a sus muchas esposas, para llevar a cabo el robo sólo necesitaron actuar muy bien y establecer una creíble fachada, es decir, limusina, mujeres y mucho lujo. Habiendo logrado burlar a los encargados de la protección de las joyas, asociados a la alta sociedad española, fueron atrapados luego de que se comprobara la falsedad del dinero entregado. Como en el caso anterior nadie dudó de la verdadera condición de quien ostentaba tanta riqueza.
Pero resulta que acá nos pasó una situación similar que acabó sin ningún detenido ni culpable que se pueda identificar. Esta historia ha sido usada por muchos humoristas, como es el caso del cubano Alejandro García “Virulo”. Corría el año 1982 cuando un jet privado tocó pista en Maiquetía, de él descendió un Jeque árabe rodeado de toda su comitiva de seguridad, así como una montonera de hermosas acompañantes, la cosa causó revuelo en el país, toda Caracas se enteró de la llegada de un Jeque a la ciudad. Al Tamini se instaló en el hotel Hilton a donde llegó en múltiples automóviles todos bastante caros, realizó fiestas altamente costosas, algunas orgías, derrochó dinero en comida, bebida y en todo lo necesario para que no existieran dudas con respecto a su condición.
A esas fiestas asistió toda la “élite” venezolana, todo el que se considerara importante tenía que conseguir ser invitado a una de aquellas bacanales, fue así que actores, políticos y muchos empresarios terminaron en contacto con el Jeque, estos últimos cazando algún jugoso contrato que pudiera traerles grandes beneficios. Pero sucedió que con el jeque no vino el dinero, éste se dedicó a comprar cantidades de cosas de altísimo valor a través de cheques, pero no sólo eso sino que los banqueros que habían firmado algún convenio, pusieron a su servicio los fondos de los bancos. Fue así que amaneció un día y no había ni Jeque, ni jet privado, ni Mercedes Benz frente al hotel, el hombre, la comitiva y sus mujeres desaparecieron para siempre. Nunca se supo hasta el sol de hoy quienes fueron esos que le vieron las caras de bolsa a los empresarios nacionales para luego dejarles el pelero habiéndose gozado la ciudad.   
Todas estas historias nos dejan el mismo mensaje. Una sociedad donde se prioriza el tener y aparentar sobre el ser termina tejiendo una red donde son atrapados sus mismos creadores. La vanidad se refuerza diariamente, no es para nada importante la calidad humana sino la cantidad de billete, de carros, de prendas, lo grande que puede llegar a ser la casa. En estos casos de justicia poética que expusimos, los bolsas que viven del sustento de ese mundo aparente cayeron en la trampa de su propia vida vacía.
Manuel Azuaje Reverón.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Intelectualismo y equidistancia.


         
Los estudios formales en filosofía, especialmente los que existen en la actualidad en nuestro país, suelen producir, no siempre de manera intencional, un efecto en aquellos  que transitan por las casas de estudio. Como producto de este proceso, se elimina todo pensamiento crítico/emancipador, al igual que cualquier compromiso político que pueda existir a la llegada al espacio. Existen casos en los cuales no sucede, pero sólo a través de un esfuerzo permanente de crítica, hacia los contenidos impartidos y hacia la propia figura del filósofo/profesor, que impide su recepción de forma pasiva, producto de la educación bancaria que aún impera en esos espacios.