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martes, 17 de septiembre de 2013

Después no se hagan los locos




Henrique Capriles, convertido en líder de la oposición luego de un gran esfuerzo propagandístico, representa una parte importante de los intereses de la dirigencia opositora. Vinculado públicamente a “Tradición, Familia y Propiedad”, grupo de ultraderecha que operó en Venezuela en los años 90's, nunca desmintió esos señalamientos. El dirigente de esa organización Alejandro Peña Esclusa es un activo miembro de la MUD y asesor de Capriles en las últimas campañas (seguramente desde mucho antes).

El joven, hijo de dos familias empresariales es lanzado como candidato a diputado al congreso por el Estado Zulia, producto de las negociaciones de cargos logra un curúl sin haber pisado esa tierra, entra a la política para representar a los empresarios. Los sectores económicos garantizan que uno de sus hijos se abra camino, representando un ejemplo de lo peor de una forma de hacer política que se niega a morir. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Quiénes son los dogmáticos?



Una de las principales estrategias contra la izquierda que han librado los sectores dominantes a nivel mundial, ha sido acusarla de dogmática, incapaz de generar crítica interna y de ser irreflexiva respecto a sus errores. De ese modo, han desatado tomass media, buscando consolidar una concepción de la izquierda que en nada se corresponde con la realidad.
da su maquinaria compuesta esencialmente por los

En Venezuela no ha sido distinto, acompañado de esta idea, constantemente promovida desde los centros de formación y medios de comunicación, se realiza una deslegitimación del apoyo al gobierno bolivariano. Ese procedimiento se hizo presente, a través de la afirmación constante de que los que apoyaban a Chávez lo hacían desde la emocionalidad, la manipulación a través de la sensibilidad y no porque tuvieran razones reales, que provinieran del análisis y comprensión del proyecto político. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Retóricas de la política. Polémica mediática en Venezuela.


En Venezuela se libra una batalla campal. Pero el escenario en el cual se da esta lucha no es precisamente el campo tradicional de un conflicto armado. La información es una herramienta fundamental a la hora de lograr el control político, la verdad se ha difuminado en las pantallas de televisión, los titulares sensacionalistas, en los programas de radio que despiertan a los ciudadanos preparándolos para la actitud que deben asumir al salir de casa.

La derecha mundial, los políticos neoliberales, los partidos nacionalistas conservadores, los socialdemócratas etc., son el brazo instrumental de los sectores económicos para consolidar sus espacios de poder. Pero esta alianza estratégica, clave en el control y dominación de los pueblos, no llega a ningún lado sin un sector fundamenta, el llamado “cuarto poder”, los medios de comunicación.

martes, 27 de agosto de 2013

¿Dónde se hace la crítica?



Últimamente hemos visto un crecimiento de la crítica hacia la forma como se está llevando a cabo el proceso político en nuestro país y que ahora lidera Nicolás Maduro. Esta crítica suele hacerse con distintos tipos de intensidad, desde consideraciones suaves respecto a aquello que se observa va mal y debe ser corregido, hasta los que con agresividad señalan y sostienen que ya prácticamente el legado de Chávez está siendo traicionado.

De nuevo urge pensar varios temas sobre el papel de la crítica y dónde se hace. Para que eso sea posible es necesario superar las limitaciones que impiden el diálogo y debate, no podemos acusar a todo aquel que no comparte nuestra visión de encontrarse en las antípodas de la misma. En este caso se trata de la posición desde la cual o consideras que todo debe ser criticado en cualquier momento, o eres una persona pasiva que no critica nada y criminaliza la crítica.
¿Cuál es la función de la crítica? El papel principal que cumple es señalar aquello con lo que no se está de acuerdo, marcar distancia frente a una situación. Pero en la circunstancia revolucionaria, suponemos que debe servir para que podamos identificar aquellas cosas que se están haciendo mal, para rectificar y profundizar. Es decir, tiene como función permitir que el avance de los procesos.

jueves, 8 de agosto de 2013

Las elecciones del 8 de diciembre y el discurso del cambio.



Se aproxima un nuevo proceso electoral en el que serán elegidos 337 alcaldes y 2455 concejales. Hay quienes consideran que estas elecciones no son tan importantes, resultando en un proceso de menor relevancia. Al contrario, el proceso electoral que se avecina es clave en términos estratégicos, hecho demostrado entre otros casos, por la centralidad que tiene en el discurso opositor.

La mesa de la unidad ha planteado casi todos sus candidatos. En algunos casos como el de la alcaldía de Caracas el consenso se ha roto, además de la posición del MAS que va con su tarjeta propia. En el discurso con motivo del apoyo instantáneo al diputado Richard Mardo, Capriles ha hecho hincapié en estas elecciones, no sólo porque la oposición sabe que es esencial mantener ciertos espacios, sino que necesitan que los números totales a nivel nacional los muestren en ventaja.

La oposición sabe que obtendrá una cantidad menor de alcaldías que las fuerzas aliadas del Gran Polo Patriótico, pero también sabe que su fuerte está en las capitales de Estado, donde se concentra mayor población y hay un ejercicio estratégico del poder, así como un cuantioso manejo presupuestario. Por lo tanto, apuestan a mantener las capitales de Estado que ya tienen y obtener algunas más.

martes, 30 de julio de 2013

Ni tan calvo ni con dos pelucas. Maniqueísmo discursivo en Venezuela.



Vivimos en la actualidad una situación de extemismos discursivos, que no siempre implican una práctica de ese tipo. No se trata de polarización en el sentido como lo ve la oposición tan escandalizada.

El maniqueísmo supone posturas inamovibles desde las cuales cualquier otra queda invalidada. Acá se trata de la obligación de asumir una postura extrema respecto a un tema en discusión, olvidando siempre la dialéctica de los procesos.

Esta situación con frecuencia no se traduce en una práctica radical, sino que tiene su escenario en el ámbito discursivo. Se observa con frecuencia em las redes sociales, pero también en los espacios de encuentro donde se plantea la discusión.

Asumir de manera inamovible una posición extrema en un marco polarizado supone la facilidad de no tener que pensar mucho. Funciona tal como los esquemas de aprendizaje, se simplifica la complejidad de las situaciones.

De ese modo, estos discursos suelen simplificar en extremo la realidad. Expondré un par de casos que aparecen con mucha frecuencia:

Se está generando actualmente un discurso anti intelectual con diversos niveles de intensidad. Va desde los que consideran que los libros por sí solos no representan soluciones, que no deben ser considerados esquemas, ni pensados como modelos, hasta los más radicales que afirman permanentemente la invalidez de cualquier teoría, en algunas ocasiones incluso que no se debe leer, que la teoría daña cierta “pureza auténtica que hay en los sectores populares”.

jueves, 30 de mayo de 2013

¿Chisme tumba gestión?




La dinámica de los días posteriores a las elecciones estuvo marcada por el conflicto provocado por la oposición, el desconocimiento de los resultados, la violencia, y el asesinato de militantes del chavismo. Eso significó que en el inicio, el gobierno constitucional de Maduro se mantuviera en una actitud de respuesta a la agenda establecida por la derecha.
De ese modo, la agenda nacional resultó implantada por la práctica y discurso de la oposición. Esta situación fue denunciada por muchos sectores internos de la revolución, ya que la oposición ocupó un espacio que no le pertenece, habiendo tenido que bailar al ritmo de Chávez durante todo su gobierno. Lograr mantener esa dinámica que establecía Chávez es estratégicamente fundamental.
Pepe Mujica nos advertía recientemente que hay que dejar de prestar tanta atención a las polémicas discursivas y concentrarse en trabajar con fuerza en la gestión. Esa clave parece haber sido tomada en cuenta por el presidente Maduro, que luego de combatir la inestabilidad política durante dos semanas, logra a través del lanzamiento  del gobierno de calle poner en el centro nacional el tema de la eficiencia y la práctica de gobierno.
El gobierno de calle como nueva forma revolucionaria de gestión arranca siendo invisibilizado por toda la prensa y televisión privada, pero logra con el tiempo y el trabajo desgastar la política comunicacional opositora. Empiezan Maduro y el ejecutivo a marcar la pauta nacional, porque inciden directamente en la vida cotidiana al trasladar el gabinete a lo local.
Finalmente, el lanzamiento del plan patria segura termina de lograr que el gobierno revolucionario retome su papel, empieza Maduro a establecer el ritmo de la política nacional, lo cual significa que se pone en jaque a la oposición, especialmente a un Capriles ignorado. Se alcanza cierta sensación colectiva de estabilidad, que no significa la desaparición de todos los problemas, pero la tensión acumulada luego de las elecciones se disipa. Basta ver el manejo del tema del acaparamiento y la escasez.
La oposición desesperada se juega una carta, sabiendo que a los venezolanos nos encantan dos cosas, las teorías de conspiración y los dramas noveleros. Decide montar un show que consiste en sacar un audio en el que supuestamente Mario Silva “destapa” la corrupción interna en el alto gobierno. Hay que pensar y preguntarse por el momento en el que esto se hace, además de la forma como se hizo.
La oposición busca retomar esa posición desde la cual determina las matrices de opinión y los temas que se discuten, además de mantener una situación de angustia en la población, esto lo hace partiendo del conocimiento de “la psicología de las masas”. Prepara un escándalo, un gran chisme que pone a las personas a girar en torno a la especulación sobre el tema. Hay que ver cómo comunicacionalmente pretendían capitalizar la jugada, así como los otros pasos en el plan macro de desestabilización.
Lo fundamental es que nosotros sepamos estratégicamente los modos de consolidar la hegemonía política y comunicacional, tal como la tenía Chávez, lo cual pasaría por pensar la manera en que se responde a la situación. Se trata de no retroceder y no permitir que planes a largo plazo se lleven a cabo. Hay que impedir que el chisme tumbe la gestión.
Si fue la gestión, el trabajo del gobierno desplegado en la calle, lo que puso en jaque a la derecha, toca seguir avanzando en ese sentido, consolidar el gobierno de calle y seguir de cerca los logros en materia de seguridad. Esto pasa por dos dimensiones, una macro de la política estatal y uno micro pero fundamental; la forma como cada uno de nosotros asumimos a nivel práctico y discursivo los retos de la construcción socialista.
Por lo pronto, no debemos dejar que la derecha trabaje desde nuestros espacios, no debemos seguirle el juego. Porque tenemos mucho trabajo por delante para permitir que el chisme empañe los avances.
Manuel Azuaje Reverón.