Terrorismo contra el pueblo venezolano
Lo
primero que es necesario establecer es que la situación de violencia actual en
Venezuela no se trata de una protesta espontánea producto de una situación
insostenible. Pese a que algunas protestas pacíficas (marchas y cacerolazos)
han tenido como consigna una crítica a la inseguridad y el desabastecimiento,
la violencia en la que nos hemos visto envueltos está lejos de ser resultado de
una pacífica manifestación popular.
Uno de los elementos que muestran
este hecho es el discurso de los líderes más abiertamente radicales de la
oposición en los días previos a los sucesos de febrero. Desde el mes de enero,
con la inesperada derrota de la MUD, que solo mantuvo 23% de las alcaldías del
país, Leopoldo López establece una agenda de calle para combatir al gobierno
nacional donde afirma “Queremos lanzar un llamado a los venezolanos […] a que
nos alcemos”, convocando directamente a la movilización de calle con el
objetivo de lograr “la salida” de Nicolás Maduro, es decir, una vía no
contemplada en la constitución nacional. De igual manera, el 23 de enero María
Corina Machado, López y otros miembros de la oposición terminan haciendo un
llamado a la protesta callejera a partir del 2 de febrero, protestas que
tendrán como protagonista al partido Voluntad Popular.