El 27 de febrero de 1989
se desbordó el descontento contenido de los sectores más pobres de la sociedad
venezolana, venían siendo excluidos continuamente de las políticas
asistenciales de los diversos gobiernos y sintieron en las medidas tomadas por
Carlos Andrés Pérez el punto máximo de ese proceso de invisibilización,
hacerles pagar las condiciones de la crisis.
Con
este acontecimiento queda demostrada la pérdida
absoluta de legitimidad de un sistema político, ya que en la misma medida
en que niega la transformación de recursos en políticas sociales directas,
pretende hacer pagar a los sectores sociales una supuesta crisis, aplicando las
profundamente impopulares medidas del Fondo Monetario Internacional.