A pesar de lo que se viene diciendo
durante los últimos 25 años, el imperialismo sigue intacto en su
accionar, en vez de desaparecer se ha hecho más agresivo que nunca. Este
fortalecimiento se puede apreciar en el crecimiento de las hostilidades
en el mundo, los conflictos bélicos destinados a expandir la esfera de
influencia política y económica de Estados Unidos. El imperialismo no ha
terminado, porque no se trata de un discurso, una visión ideológica o
determinada forma de llevar a cabo la política internacional,
circunscrita a la guerra fría.