En los últimos días hemos observado ejemplarizantes casos de defensa de la dignidad por un lado, por otro lamentables demostraciones de la pérdida de ésta. La dignidad consiste en defender los principios y valores ante toda agresión o presión para negarlos, se trata de mantenerse firme en la defensa de lo que se cree y se piensa como lo correcto, en afirmar tu propia autonomía personal. En el caso del revolucionario debe consistir también en mantener sólidas las bases de la solidaridad con los excluidos en contra de toda injusticia, se debe buscar formar colectivamente la dignidad de un pueblo.
Por otro, tenemos la postura de un Rafael Correa que sostiene una política internacional firme ante las presiones regionales y de Estados Unidos, se hace solidario con el pueblo cubano ante su exclusión de la Cumbre de las Américas decidiendo no ir en rechazo a las medidas imperiales. Es el primero que asume abiertamente esta postura y aunque forma parte del ALBA considera necesario marcar distancia, demostrando una política internacional indudablemente digna. Finalmente será secundado por Daniel Ortega que argumentará las mismas razones para su inasistencia a la cumbre.
En contraste con ésta se nos presentó la conducta de una Argentina representada exitosamente por Cristina Fernández, la cual ante la imposición de la dominación imperial en cuanto al tema de las Malvinas rechazó participar en la cena del sábado en la noche para luego retirarse antes de que terminara la cumbre. Ésta es una de las dignas posturas junto con otras que han hecho fracasar rotundamente la cumbre, además de marcar el fin de tan penoso encuentro, a la que se suma la de Evo Morales quien también se retiró antes de tiempo luego de afirmar que de no incorporarse a Cuba no hay mas cumbres. Luego, Cristina demostró otra vez el surgimiento y fortalecimiento de la dignidad del pueblo argentino con la nacionalización del 51% de la petrolera YPF.
Mientras algunos siguen arrodillándose ante los opresores y sus representantes, hipotecan sus principios y le dan la espalda a los pueblos, otros se levantan firmes para decir no más agresiones, no más censura, no más atropello a la autodeterminación de los pueblos, porque nuestro continente ha cambiado definitivamente y se dirige hacia el establecimiento de una dinámica de las relaciones internacionales que cada vez exprese mejor los deseos de los pueblos y menos los de la dirigencia elitista y el empresariado.
Manuel Azuaje Reverón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario